“La Bicicleta Verde”

      Últimamente se me ha hecho costumbre irme a dormir muy tarde, y es que a las tres de la mañana tengo toda la casa y la nevera para mí solo. Este sábado no fue nada distinto y ya luego de dos películas e interminables vueltas a la guía de canales, un amigo me recomendó una que estaba a punto de comenzar y la cual, admito, ya había descartado desde mi primera ronda de búsqueda. Decidí darle una oportunidad porque amo las producciones extranjeras y en parte, debo también admitir, porque mi amigo nunca se equivoca.

El título “La Bicicleta Verde” no significa más que eso dentro de la historia: Una niña llamada Wadjda (el nombre original de la cinta) intenta ahorrar dinero para poder comprarse una bicicleta (no hay plot twist: sí es verde). Pero el verdadero problema de esta niña va más allá de su “capricho” infantil. Su propia vida, tal vez no en su conocimiento y sólo desde el punto de vista occidental, está llena de limitaciones. La historia de Wadjda es dividida en dos aspectos principales: el hogar y el colegio, pero todo regido por la ley islámica de la Sharia, dónde lo más prominente es la clara disposición de la mujer como un ser inferior que necesita del permiso de un hombre para todo y que es restringida además de cosas como ciertas conversaciones o comportamientos.

Lo especial del storytelling es como todo este elemento es expuesto a través de la forma más pura y sincera que existe: los sentidos de un niño. Wadjda es testigo del matrimonio de una de sus compañeras de clase, de cómo su madre intenta mantener el suyo dentro de la monogamia, los problemas en los que se meten un grupo de chicas al demostrar comportamientos normalmente considerados como femeninos y en los que encuentran las mujeres al no poder tomar el control de un automóvil, así como también la discriminación latente incluso dentro de las familias (la escena del árbol genealógico es posiblemente de las mejores). Podrá parecer más un documental que una película pero jamás se sintió exagerado o muy forzado, sino más bien como una pequeña y excepcionalmente producida mirada dentro de ése mundo.

La cinta es una co-producción entre Arabia Saudita y Alemania, es la primera en ser dirigida por una mujer del primer país y es además el primer trabajo de Waad Mohammed (Wadjda), lo que parece increíble dado lo bien que se le dan los momentos de emoción pura y la manera en que me mantuvo en verdadera tensión al momento de recitar el Corán en el concurso para ganar el dinero. “La Bicicleta Verde” es simple pero ejecutada meticulosamente. Es infantil pero real. Es extranjera pero se siente cercana. En cuanto a mi noche, pues, terminé amaneciendo, con los ojos rojos y escuchando salsa en árabe (sí, sí existe). (10/10)

@antoniovlldrs

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