Oscars 2016: Reseña Mad Max: Fury Road

El cine de nostalgia es un fenómeno del nuevo siglo, que nos ruega por nuestro dinero para ofrecernos versiones inferiores de lo que amábamos, o como ocurre en la mayoría de los casos, películas que lo único de nostálgico que tienen es el título.

No estaba presente en los 80s, por lo que  soy inmune a las grandes apuestas del año pasado. Ejemplos como Terminator Genisys o Jurassic World, entran en la lista de iconos de la cultura pop que son recordados por lo que eran y no por aquellas falsificaciones baratas que nos intentan vender.

Que adorable…

Cuando Mad Max: Fury Road estaba pronta a estrenarse, me planteé recorrer la gran trilogía de la que se hablaba. Después de darme cuenta de que la única película que destacó verdaderamente fue la segunda, pude observar en la tercera entrega una historia que se quedaba corta y exprimida.

Lo mejor de la trilogía nunca fue una trama compleja o un gran desarrollo de personajes, lo que siempre destacó fue la acción. Por lo que es lógico abordar el re-lanzamiento de la franquicia por medio de este punto.

¿Pero hasta dónde esto es bueno?

Emocionado y llenó de expectativas por las críticas exorbitantes, jugué todas mis cartas en lo que parecía ser un gran evento. Lo que conseguí me dejó con un sabor amargo en la boca.

La realización es lo que cuenta, dicen los expertos, y no hay nada más cierto. Siempre he apoyado el hecho de ver una película como lo que es, sin criticar tanto a la historia porque, a fin de cuentas, ese es un tema más propio de la literatura.

Cuando nos explican que el mundo ha sufrido una catástrofe, es evidente que perderá algo de su humanidad. Pero entramos en un universo de bestias subnormales hechas de plástico, que nos presentan a un villano propio de videojuego.

Aprecio el trabajo del director George Miller al intentar darnos una acción bien dirigida. Lo que no comprendo es la aceptación de que todo lo que vemos en pantalla es ficticio y no existe un riesgo real.

El personaje de Max, interpretado por Tom Hardy, está lleno de visiones esquizofrenicas sobre su pasado, cada vez más inexistente. Siendo una persona que vio las películas recientemente, se me dificultó tomar por sentado una serie de flashbacks ridículos que tomaron lugar en alguna cinta que nunca fue hecha.

Los personajes tan alabados no son más que maniquís que ejecutan escenas de acción imposibles. Llegando a momentos en donde nada de lo que ves en pantalla significa algo para la trama, porque con personas que rompen las leyes de la física y solo obtienen unos rasguños, nada puede salir mal.

En la vida real, todos murieron y el filme duró 15 minutos.

Los diálogos en esta película son absurdos, y se reparten tan rápido que crean una conversación falsa donde pareciese que interpretan un libreto y no huyen por la libertad. Y Max parece más un perro que un humano, siendo una sorpresa el premio de los Critics Choice Awards a mejor actor de acción.

Si consideramos al cine como arte, entonces una masiva persecución no es algo para sostener en un museo. La acción está muy bien hecha, pero te deja con momentos donde simplemente quieres que pare por lo excesiva que se vuelve.

Las escenas se presentaban algo forzadas, como si quisieran salir del paso. No hubo ningún momento que te dejara detenerte a pensar por un segundo, lo que provocó que estuviéramos viendo violencia por el fin de violencia.

En este momento deben estar pensando que soy un viejo resentido que no entiende lo que es la diversión.

Malditos niños…

Se supone que debería amar esta película solo por lo divertida, que si la viste con amigos no puedes negar que fue un buen rato. Si esto fuera así, entonces Rápido y furioso 7 debutaría en la lista de los nominados para la academia.

Hay momentos donde me siento como un malagradecido que no puede apreciar el trabajo de cientos de personas por armar escenas de acción monumentales; pero existe algo llamado videojuegos que pueden encender el mismo sentimiento de adrenalina y acción en menos de media hora. Si han jugado algún Uncharted me entenderán.

Lo que si captó mi curiosidad es que Mad Max no quiere ser tomada en serio. Sin criticar tanto, fue una película divertida donde la acción ridícula y frenética agregaba más a la experiencia. Esto se hace evidente cuando vemos a un hombre tocando una guitarra lanzallamas en medio de una persecución.

Y para ser sincero no tengo problema con esta clase de películas. Lo que provocó mi disgusto fueron las cientos de críticas que la marcaban de obra revolucionaria. Se tomaban la cinta como algo serio, llegando a puntos de comparar a personajes secundarios con metáforas de pureza y salvación.

Pongámonos en un mundo hipotético donde todas las películas sean juzgadas de esta forma y Transformers sería una de las grandes maravillas del siglo XXI. Por lo que tengo que juzgar esta película como todas las demás.

Mad Max: Fury Road es celebrada por sus usos de efectos prácticos, que son completamente aplastados por el uso excesivo del color agregado por computadora. Por lo que no acepto la discriminación a Michael Bay de las mismas personas que piensan que esto se merece estar en un pedestal.

Al fin y al cabo, juzguemos a la obra por sus propios méritos. Fue una película divertida que no se merece el gran alboroto que causó, y sí, las escenas de acción fueron buenas, pero no lo suficiente para hacer que me interesara por lo que estaba viendo.

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s