Cuando transportar un instrumento es un reto

Los músicos o los que intentan ser músicos saben lo difícil que es llevar un instrumento en la calle, más en el transporte público (metros, autobuses, etc) donde las personas son desconsideradas con los ancianos y los niños, por lo tanto no les importa mucho lo que el instrumento que lleva esta persona puede significar para él, es un poco complicado salir en hora pico y más con un instrumento, y últimamente todo se ha puesto peor porque apenas hay unidades de transporte suficiente para la cantidad de personas que no tienen carro ya que ahora es casi imposible adquirir un carro o mantenerlo por la escasez de repuestos , gracias a esto los músicos y estudiantes se ven afectados.

El tamaño si importa

Con respecto a los instrumentos en la calle si importa mientras más grandes son, más difíciles de llevar y es posible que sean más costosos (es posible). Aunque eso no influye en el cariño que tenga el dueño por él. Cada vez es más difícil intentar aprender a tocar un instrumento y ahora con la “situación-país” muchos conservatorios no tienen el dinero suficiente para adquirir o mantener los instrumentos, por ello exigen que cada alumno lleve el suyo, ellos deben cargar con el instrumento cada vez que van y deben tratarlos con mucho cuidado no solo por su valor sentimental, también por su valor monetario.

Salir en hora pico

Salir a hora pico es horrible, aproximadamente a las 6 am y a las 5 pm todo el mundo está yendo a trabajar o regresándose a casa y es un poco aterrador pasar entre la gente con el instrumento, y más si es más ancho que tú, ya que pasa la persona pero el instrumento se queda atorado entre la multitud.

Autobús

Es complicado viajar en autobús o carrito, no importa si está lleno o vacío, de todos modos es complicado.

Cuando está vacío

Es un poco difícil abordar, llegar al asiento y evitar caerse con el movimiento (porque obviamente el conductor no va a esperar a que la persona se acomode para avanzar) tratar de colocar el instrumento en el asiento sin golpear a nadie, colocar el bolso y sentarse sin matarse, sin golpear al instrumento o si pegarle a alguien más, aparte colocar todo dentro del mismo asiento para que el conductor no se moleste, es complicado y siempre está la persona que se queja o se molesta… está bien, no debe ser lindo que te peguen con un instrumento en la cabeza, pero tampoco es lindo que te empujen, se hace lo que se puede… y luego está el problema de salir del autobús evitando caerse y darle el dinero al conductor tratando de no pegarle a nada en el camino y de llegar vivo adelante… tal vez para algunas personas es más fácil manejar el instrumento pero aún me sigo preguntando si de verdad uno aprende a hacerlo.

Cuando está lleno

Cuando está lleno es más divertido (obviamente no lo es), el que lleva el instrumento debe tratar de conseguir un sitio medio seguro donde se pueda agarrar sin pegarle a nadie, sin golpear el instrumento y rezar porque en cada frenazo o curva no le pegue a nadie o no se caiga él, ya que usualmente la gente tiene a reaccionar con empujones y no sé a qué hay que tenerle más miedo, al conductor o a las personas, luego toca salir entre empujones y golpes… lo importante es llegar vivo ¿no?

El otro problema es conseguir una camioneta que tenga espacio, porque casi siempre hay gente que está guindada en la puerta, pero con el instrumento no es buena idea arriesgarse a ir allí como todo un “osado”.

Claro, todavía existe gente amable que hasta puede llegar a ceder el puesto o ayudarte a salir… pero hay muy pocos.

Metro

Andar en metro también es toda una odisea.

Cuando está vacío

Pasa casi lo mismo que en el autobús, sin mencionar la escalera eléctrica loca y los torniquetes estrechos, pero hay que mencionar que últimamente el metro nunca está vacío, es muy complicado encontrar un sitio cómodo donde mantenerse de pie o sentarse… a menos que abordes en Propatria o Palo Verde, igual sigue siendo una aventura.

Cuando está lleno

Lo más difícil es entrar o salir… es decir, casi todo.

El metro suele ser una pesadilla para los que llevan un instrumento y más cuando está lleno, o sea casi siempre.

Una persona que anda sola siempre debe luchar para entrar o salir del metro y está en la capacidad de empujar , recibir empujones o en el caso de los más débiles y flacos escurrirse entre el mar de gente, pero cuando llevas un instrumento grande escurrirse es casi imposible y arriesgarse a recibir empujones no es buena idea, de más esta mencionar que pedir permiso no sirve, así que casi siempre todos terminan empujando a los demás con el temor de que el instrumento salga lastimado o de no poder salir a tiempo en la estación, a veces ni siquiera se puede entrar en el vagón, es muy difícil.

La mayoría de las personas no entienden esto y no les importa mucho empujar o golpear, da igual “el instrumento no siente” ¿no? O tal vez suponen que las personas que tienen un instrumento tienen mucho dinero, lo cual no es cierto porque bien pudo haber sido comprado con mucho esfuerzo, o se adquirió en otra situación o fue heredado, muchos temen con no poder arreglar el instrumento si algo le pasa y algunos consideran que su futuro se encuentra en este objeto y por ello lo tratan con extremo cuidado pero por mil situaciones terminaron en hora pico en un metro lleno de gente salvaje.

Andar a pie

También existe ese temor de andar a pie. Andar a pie significa estar indefenso en una calle llena de personas que bien podrían asaltarte o arrancarte el instrumento, más si el forro es de esos que se lleva sobre el hombro como una cartera (nunca lleven el instrumento del lado de la acera que da a la calle) obviamente robar un instrumento es dinero fácil (si eres ladrón ignora esto por favor) por eso muchos temen salir con el instrumento hoy en día y más si es prestado, y ahora hasta las protestas se han convertido en un impedimento para ir a clases y una fuente nueva de estrés al no saber qué hacer en el caso de que se suceda un “evento social-callejero” y la persona esté portando el instrumento en ese momento, la gente suele perder el control con facilidad y eso significa peligro para ti y para el instrumento.

Tal vez estos problemas se escapan de nuestras manos y son muy grandes para poder hacer algo para evitarlos, pero podemos ayudarnos entre nosotros haciendo más sencillo el trayecto de nuestros músicos, no necesariamente tienes que darles el puesto en el carrito o en el metro (aunque si lo haces serías algo así como un héroe) pero puedes evitar golpearlos, darles permiso o incluso ayudarlos a salir del metro, más si son niños. Recuerda, ellos son el presente y podrían ser el futuro de la música de nuestro país. Con “la situación” es un gran esfuerzo adquirir un instrumento, mantenerlo y pagar las clases y los conservatorios, simplemente se puede hacer un pequeño cambio que ellos puedan agradecer y si eres ladrón por lo menos no robes instrumentos musicales.

Entonces… ¿te animas?

@DanielaLocky1

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3 pensamientos en “Cuando transportar un instrumento es un reto

  1. Es difícil ser músico pero siempre hay algo que te hace seguir adelante a pesar de lo que mencionas, afortunadamente los bateristas no suelen llevar sus instrumentos a todos lados, no quiero imaginar una batería en el metro. El chiste es seguir a pesar de todo y mas si es tu sueño.

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