Cuando la audiencia se vuelve tu principal enemigo

Con la proliferación de medios en Internet para disfrutar contenido audiovisual, salir de la casa para ir al cine se vuelve cada vez una tarea innecesaria. Incluso si nuestra situación económica se ve reducida, nunca estar de más visitar nuestra página favorita y usar nuestro escaso conocimiento de hackeo en descargar torrents.

¡No al pirateo!

Siempre he apoyado el argumento de que las películas fueron hechas para ser vistas en una sala de cine, simplemente son el lugar ideal para reflexionar en silencio sobre lo proyectado, lástima que miles de personas no piensen de esta forma.

Ir al cine es un reto como mencioné en mi artículo La laboriosa tarea de ir al cine en Venezuela, las entradas multiplican su precio y ni hablar de las condiciones del recinto, cuando tienes la comodidad de tu casa y conexión a Internet no hay nada que se cruce entre la última película de Marvel y tú.

Si el factor económico no te afecta, bienvenido seas a la expedición por el reflejo social más grande del país, las salas de cine.

Todo comenzó hace cinco años, entraba emocionado al estreno de la última cinta de Harry Potter en un curioso lugar infamemente conocido como C.C Sambil Caracas. Mientras trataba de ver el beso entre Ron y Hermione, solo podía escuchar un grito que citaba: “cogetela y ya”, seguido de largos minutos de risas y gritos entre los espectadores. Al llegar al final, tenía una lista de comentarios sobre cada escena de la película proveída por mi fiel amigo “el malandro”.

Teniendo una experiencia completamente diferente al resto de mis amigos, mi visión sobre Harry Potter cambió, pero también la forma en que veía esos “lugares oscuros donde se va a soñar” cambió completamente a “lugares oscuros donde también te pueden robar”.

Vendela por Mercadolibre (comentario real)

Vi aquel día como una anécdota graciosa y no me importó mucho, soy una de esas personas que disfruta cuando al finalizar la película la gente aplaude con emoción, pero lastimosamente he notado un gran cambio entre aplaudir y gritar desenfrenadamente por cualquier escena de la película.

Ya hace unos días, volvía a realizar una de las peores decisiones que he realizado como audiencia, volver al famoso Sambil de noche a ver The Conjuring 2. Fue una invitación así que no había mucho índice de queja de mi parte, solo puedo decir que la reseña que tenía pensado escribir se fue completamente por el drenaje.

La trama se veía interesante, pero a mi lado tenía una pareja de amantes, que lo único que amaban era el deseo por dejarme sordo. Él intentaba susurrar datos irrelevantes de Imdb mientras ella leía en voz alta los subtítulos, añadan unas dos horas a la experiencia y tienen la receta perfecta para un asesinato con motivo.

¡Cállense de una vez!

Trataba de ignorarlos cuando no se reían cada vez que alguien los mandaba a callar, teniendo una buena noción sobre la primera media hora, lástima que estábamos viendo una película de terror. Una escena tensa era acompañada por descripciones a toda voz sobre lo que según ellas iba a pasar, llegaba finalmente el susto tan esperado y la gente gritaba, se reía y se volvían a escuchar comentarios sobre el poder de predicción que estas poseían.

Finalmente se acabó la tortura y venía una pequeña escena dentro de los créditos, todos se pararon de sus asientos y trataron de pararse en medio de la pantalla para vela con claridad. Solo pude gritar que se sentaran e irme deseando comprar esta película pirata o descargar el último torrent.

¡Sí a las películas piratas!

Habiendo aprendido una fuerte lección sobre aquel lugar, vimos al salir que habían asesinado a un hombre en la planta baja del centro comercial frustrando un robo, dejándonos muy claro que no debíamos volver a aquel lugar.

Si reflexionamos un poco sobre el hecho, podremos compararlo con miles de historia alrededor del mundo, pero hay algo en particular que me molesta, no siempre fue así.

No planeo generalizar a toda la audiencia, en ocasiones también he hablado en una que otra función, únicamente me preocupa qué nos puede decir esta pequeña anécdota sobre nosotros.

En un ambiente tan hostil como el que habitamos, estamos acostumbrados a salir a la calle con miedo tratando de escondernos lo más posible, puede que en casos no sea tan exagerado pero siempre existe una noción del riesgo al que nos exponemos. Espacios tan sagrados como el cine, siempre han prevalecido como centros de reunión silenciosos en donde se escapa por unas horas del mundo turbulento de allá afuera.

Cuando vemos lugares tan estruendosos, cada vez que se reclama se reciben risas y más gritos, teniendo una corta sensación de poder al estar escondidos bajo la oscuridad sin ser reconocidos por los otros usuarios.

Por lastimosamente que suene, esos argumentos ancestrales de flotar en el aire o perderse por unas horas, dejan de existir con una audiencia que ve como único centro de reunión una sala de cine.

La sensibilidad del usuario proviene en casi todos sus casos de la presión ejercida por el lugar, así que cada vez que te encuentre con este tipo de audiencia, ejerce todo el tipo de presión que consideres correcta, aunque algunas veces no sea totalmente merecida.

¿La audiencia ha sido alguna vez tu principal enemigo?

 

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