Recomendación semanal: I’m here, el cortometraje que te dejará sin palabras

La idea de cortometraje tiene sus fundamentos en los creadores indies y nuevos realizadores del área cinematográfica, entrando en términos técnicos, cualquier material audiovisual con una duración menor o igual a 35 minutos.

Viéndolo en retrospectiva, los cortometrajes marcaron el inicio del cine, comenzando con grabaciones de dos segundos y teniendo una década más tarde filmes narrativos de hasta doce minutos.

En un mundo donde la mayoría del contenido abarca una duración relativamente corta, nos encontramos con más y más formas de resumir nuestras ideas en cortos espacios de tiempo. Un equivalente al cuento en la literatura, nos hemos acostumbrado a consumir contenido rápido y concreto, teniendo una supuesta decaída en nuestros períodos de atención.

Volviendo al tema principal, los cortometrajes han sido la expansión de ideas realizada por el artista cuando no tiene suficiente dinero para una película, o eso pensaba.

La categoría de mejor cortometraje tiene una visión un poco desprestigiada por altas influencias del medio, pero con tanto contenido generado al año, se hace imposible generalizar parámetros tan amplios como la duración en diferentes prejuicios.

En 2015 se estrenó Anomalisa, filme dirigido por Charlie Kaufman y Duke Johnson que siguiendo la dinámica del alocado guionista que años atrás nos trajo El eterno resplandor de una mente sin recuerdo, nos presenta una historia sobre nuestra humanidad e inconformidad constante al referirnos al amor.

Anomalisa (2015)

La idea pasada comenzó como un cortometraje que finalmente consiguió suficiente presupuesto para llegar a la hora y treinta, siendo una experiencia que en lo personal hubiera disfrutado más si contara con menos duración.

Charlie Kaufman comenzó en la reconocida alianza con el director Spike Jonze (Adaptation, Being John Malkovich)y cuando finalmente se separaron para seguir otros proyectos, dicha alianza se marcó profundamente en el imaginario del director.

El primer largometraje sin el guionista predilecto fue Her (2013), que disfrutaba de los tintes aplicados por años de trabajo en equipo con el controvertido artista, pero a la vez ofrecía un punto de vista más sentimental y personal.

Unos años y galardones después, me detengo a revisar la filmografía del director, encontrándome con un trabajo previo al amor de sistema operativo, donde el cortometraje alcanza una escala mucho más amplia que la común denominación estudiantil.

I’m here fue estrenada en el 2010, contando con una duración de 31 minutos y siendo financiada por Absolut Vodka como un video promocional. Jonze había realizado trabajo previo con Björk y Kanye West para dirigir videos musicales, por lo que era experimentado contando historias en breves espacios de tiempo, pero la sinceridad con la que plasma los hechos aleja a este corto de cualquier publicidad de vodka.

Un  robot mira por la ventana del autobús, observando con su cabeza en forma de viejo ordenador, un Los Ángeles apacible en donde las máquinas caminan entre los humanos y realizan trabajos obreros. Una de las máquinas yace destruida mientras la policía recoge los escombros de un accidente automovilístico,  el mundo fue introducido y ya vamos a comenzar.

En la sociedad de inclusión, los robots habitan sin cambio alguno y se relacionan entre sí, entregándonos una peculiar historia de amor entre Sheldon, el robot que observaba en el autobús, y Francesca.

Desde el típico encuentro al azar hasta la conexión definitiva, todo es llevado con el punto de vista humano y cálido, donde la variación reside en personajes atiborrados de circuitos y con un peculiar diseño de personajes.

Los estándares de producción muy elevados acompañaron una historia repleta del humanismo de Anomalisa, pero con el tono personal y distintivo de Her. El mundo es presentado con un sorprendente realismo, dándonos personajes reales que interactúan  otorgando una sincera reflexión sobre la relación de pareja.

Basada en un curioso cuento infantil, la dinámica de relación comparte mucho con dar todo por esa persona especial, llegando a limites gigantescos cuando una operación al final representa el borde de sacrificio entre un ser amado en dificultad.

Cuento infantil del que se basa I’m here

Las etapas de una relación son presentadas a especie de elipsis, omitiendo ciertos detalles, pero dándonos todo lo necesario para relacionar personalmente cada pequeño detalle con nuestras vidas.

Poco pensé que gestos tan diminutos como una mirada o un reducido roce serían tan significativos, dándonos una perspectiva que todos conocemos sobre estar involucrados en una relación, y expresando en su hermoso diseño de producción, el sentimiento tan inmenso de preocuparse por la otra persona.

Media hora es suficiente para conectarnos emocionalmente, y entender el delicado estilo que años más tarde sería presentado por el talentoso director.

I’m here es una historia de amor inusual que te dejará sin palabras, pueden encontrarlo fácilmente en Youtube y les demostrará el poder narrativo del cine, sin importar que tan corto sea.

¿Qué cortometraje te ha demostrado el poder de su medio narrativo?

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