Hitler: El hombre que estableció la primera campaña anti-cigarro de la historia

Recuerdo la primera vez que vi una de estas campañas anti-cigarro, estando muy temprano en el colegio y viendo a unos obreros algo enfadados mientras colgaban uno de esos afiches gigantescos donde se señalaban los daños del tabaco en el organismo.

Claramente existieron numerosas campañas anteriores a estas, pero personalmente no he presenciado medidas más drásticas en contra de este consumo en áreas públicas. Hace poco me aventuré en un documental sobre las compañías productoras de cigarros y su erradicación en Estados Unidos, para mi sorpresa hay algo que no nos dijeron.

Y tiene que ver con este bastardo de aquí…

En 1971 Sir Richard Doll recibió su titulo de caballero respecto a una investigación reveladora sobre los efectos perjudiciales del cigarro en el organismo. Pero observando recientes datos históricos, siempre me vino la duda, ¿cómo es que nos tardamos tanto tiempo en llegar a estos resultados?

La verdad es que nos tardamos menos décadas, para ser exactos, teníamos resultados similares más de 30 años antes. Por sorprendente que pueda sonar sólo hay un problema, los grandes científicos que encontraron maravillas en el área pertenecían al régimen más bastardo que la humanidad ha conocido.

Este hombre los sabe…

Como ya infieren por el titulo, vamos in más rodeo a mencionar que la Alemania Nazi fue una de las grandes precursoras a la reducción de tabaco a nivel mundial. Llegando a establecer medidas que hasta para el mundo de hoy podrían verse un poco drásticas en ciertas culturas.

No tengo intención de mencionar un “buen trabajo” de parte de la peor plaga que jamás presenció la humanidad, pero vale la pena conocer como un genocida tan infame pudo tomar acciones que hoy en día serían premiadas y quién sabe, como ya vimos una proclamación como caballero de la Corona Inglesa nunca estuvo de más.

¿Por qué comenzó la campaña?

Desde principios del siglo XX, ese sentimiento anti-tabaco se manifestaba en el país Europeo, teniendo para 1904 la primera organización para combatir el problema. Aunque no haya durado mucho, diversos grupos se unieron a la movida, teniendo diferentes publicaciones de prensa hasta establecer un diario propio.

La actitud del nefasto Adolf Hitler advoca a sus años anteriores de famoso fundador, teniendo un récord personal de 25 o 40 cigarros al día. Moviéndose un poco a su fase “liberal” de vegetariano, marcó el vicio como “decadente” y se enfureció por las muertes de todos los “envenenamientos” causados por el famoso tabaco.

Supongo que nos vamos acercando a una faceta admirable del Führer —lo cual debería ser imposible de lograr— pero como podrán deducir del titulo de este articulo, dentro de cientos de atrocidades destacan pequeños actos avanzados en el terreno científico pero claramente escasos de la humanidad necesaria para que estos sean efectivos.

Para el momento en que los Nazis entraron al poder, Alemania era el país más avanzado en investigaciones sobre el cigarro, el cáncer de pulmón y las deficiencias cardíacas. Al contrario de como se pensaba, estas investigaciones no comenzaron en la década de los 50s por una colaboración entre Estados Unidos y Reino Unido, parece que el documental que mencioné anteriormente no consultó sus fuentes históricas.

Términos como “fumador pasivo” nacieron de estas investigaciones llevadas a cabo por los estudiosos Franz H. Müller y Dietrich Eberhard Schairer que fueron realizadas entre 1939 y 1943. Incluso los médicos del tercer Reich ligaban la muerte de 32 soldados del ejército Nazi por una falla al miocardio al consumo “entusiasta” de tabaco.

Se llevaron a cabo más investigaciones —muchas de ellas financiadas por el mismo Hitler— y finalmente se llegó a medidas concretas, más desarrolladas que las medidas que el propio Führer aplicaba entre su propio mando, ofreciéndole relojes de oro a los compatriotas que abandonaran el vicio.

Proponiendo una campaña a futuro, se aceleraron los preparativos por un dato decisivo, las madres que tenían el hábito de fumar traspasaban la nicotina a través de la leche materna a sus infantes. Además de adelantar el envejecimiento y rebajar la fertilidad de las madres arias, una situación desastrosa para el imperio que el Reich buscaba establecer.

Campaña anti-cigarro

Las medidas llegaron de inmediato en pro a las investigaciones que al momento seguían en constante crecimiento, estableciendo restricciones en área públicas y sectores militares, al igual que campañas mediáticas en contra del vicio.

Publicidad anti-tabaco

Múltiples revistas de salud alarmaban a las masas de la relación entre la nicotina y el cáncer de pulmón, fomentando la educación sobre el asunto y aplicando fuertes limitaciones en la publicidad de compañías de tabaco.

Los informes que condenaban el uso de nicotina en mujeres llevaron a prohibir el consumo para mujeres menores de 25 y mayores de 55 años, teniendo una gran cantidad de eslogans del tipo: “Fumar no es para mujeres”, y estableciendo una prohibición para fumar en muchas áreas públicas por miedo a tener fumadores pasivos.

—Llévense a ese criminal…

También las Wehrmacht tuvieron regulaciones, reduciendo el número de cigarros que enviaban a 6 cigarros por soldado por día, fomentando las clases sobre las nuevas investigaciones, prohibiendo fumar a las ayudantes y estableciendo impuestos mayores para cualquier actividad relacionada.

Se restringió el consumo para menores de 18, dando golosinas a los menores de edad que combatían en las fuerzas armadas y llevando uno de esos afiches que mencioné al principio en donde era ilegal fumar en las escuelas.

¿Qué le ocurrió a la campaña?

Aunque se estima que 20.000 mujeres evitaron contraer cáncer de pulmón gracias a las medidas tomadas, la campaña no era tan grandiosa como lo indican los números, porque el pensamiento primordial que lideraba el odio al cigarro empezaba a alejarse de las bases científicas.

Existía un amplio pensamiento de que estos “venenos” fueron introducidos por los judíos o miembros de rasas inferiores con el objetivo de envenenar al pueblo ario. La ideología reinó más que la evidencia y se propagaba la idea de que el “capitalismo judío” manejaba la industria tabaquera en Amsterdam.

Después de la Segunda Guerra Mundial y la eventual caída del régimen, las empresas extranjeras entraron rápidamente al país, llenando el mercado negro de mercancía y volviendo a generalizar el consumo de tabaco.

Las investigaciones posteriores fueron “amortiguadas” por los aliados y existen reportes de Estados Unidos sobre un plan de 70 millones de dólares que posteriormente se volvió realidad. Para 1949 69.000 toneladas de tabaco gratis fueron enviadas a Alemania beneficiando grandemente a las compañías tabaqueras estadounidenses.

Conclusión y últimos pensamientos

Adolf Hitler impulsó grandemente una campaña que revolucionó el consumo de sustancias insalubres por el tiempo que duró, aunque más de tres siglos atrás James III y I, reyes de Escocia e Inglaterra respectivamente, estaban en contra del tabaco, el tercer Reich es tomado como el primer líder en tomar medidas concretas sobre el asunto.

Los resultados pudieron ser favorables para el “pueblo Alemán”, pero todos los avances fueron intencionados para el pueblo ario de la nación, fomentando una ideología falsa hacia el odio y separándose cada vez más de las bases científicas que le dieron nacimiento.

Podemos mirar estas campañas y conseguir pruebas científicas para nuestro bienestar, pero no podemos olvidar que las prácticas Nazis no se distanciaban mucho del cinismo propio de los campos de concentración y el gueto de Varsovia.

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