Crónicas Sádicas – Salvador Garmendia

“Pedus fue el nombre de una divinidad menor y rochelera, perteneciente a la mitología romana, que ejerció sus poderes principalmente en los salones de banquetes, siendo el protector de aquellos maratones gastronómicos donde nuestros antepasados latinos se consagraron como verdaderos atletas.”

El humor es una herramienta que ayuda a visibilizar cómo piensa realmente una sociedad. Mediante un chiste, una sátira o una parodia se refleja literalmente cómo está integrado el sistema, de manera que éste siempre actúe contrariando al discurso oficial. Retándolo.

Salvador Garmendia fue un escritor, cronista y poeta venezolano que construyó textos humorísticos, de ficción y dedicados al reflejo social. Crónicas Sádicas es un libro que  en su principio, pareciera versar sólo de la mofa acerca de cómo es el ciudadano común, el político y los hábitos del día a día pero el texto, presenta entre sus páginas mucho más.

“No se si algún filólogo simpático se habrá detenido a calcular, en cifras, la cantidad de vocablos, provenientes del lenguaje común o pretencioso, que se han desintegrado, podrido o muerto, simplemente, a lo largo del tiempo, mientras las malas palabras, manteniéndose frescas y rosadas, siguen su camino, muertas de la risa.”

En este compendio de relatos/reflexiones, Garmendia se burla de infinidades de temas, en “Elogio de la mala palabra”, habla de la demonización de la grosería pero del carácter honesto que contiene un “Coño” en una situación realista. Habla de la irónica noción del ahorro en el “Ahorro es para los peorros” al explicar lo pírrico y momentáneo que implica el reunir dinero en medio de una sociedad tan cambiante, de las costumbres de la clase pudiente en “Rico es rico carajo” que omiten la realidad y viven a sus anchas pero queriendo llamar la atención, y ofrece una visión acertada del político y de la relación del venezolano con el poder:

“Somos la gente más disciplinada del mundo: hacemos cola para el Cementerio y nos embarcamos con la mayor tranquilidad. Algunos hasta se resignan a ir parados, con tal de saltarse la cola y llegar antes. Pero es natural, vale; el único consuelo de vivir en Caracas es pensar que uno tiene que morirse algún día y si se le presenta la ocasión de apurar el asunto, ni pendejo que sea para dejarla pasar. ¿No te parece? “

Crónicas Sádicas fue escrito entre 1978-1980 y demuestra cómo la idiosincrasia del venezolano no caduca sino más bien se readapta, se mantiene como horizonte no sólo la “viveza” sino el oportunismo. Es un libro crítico pero ante todo, divertido.

Nos vemos en la próxima.

@Chdnk

Imagen destacada: El Estilete.

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