Atrapado en un entorno | Ayer Cayeron: Editorial

Los últimos delirios del régimen buscan entablar Golpe de Estado

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Como medida cautelar de su acto teatral más infame, han empezado a tomar como último recurso lo ilegítimo, inconstitucional y autoritario de sus naipes bajo la manga. La distracción en los medios de comunicación y redes sociales, y los rumores intimidantes son una de las tantas barajas sobre la mesa. Y es ahora cuando debemos ser más fuertes.

Ayer cayeron, después de dar su vida sin siquiera saberlo, jamás su sangre en vano se derramaría porque mañana sus nombres serán recordados. Ya se ha tenido suficiente. Habrá consecuencias, dijo alguna vez Leopoldo. Y hoy nos vemos aquí, un demos entero en agonía.

Por un lado, la oposición pareció habérsele prendido el bombillo después de tanto tiempo dejando correr agua bajo el puente. Por otro lado, el oficialismo le resulta cómico amedrentar contra un pueblo en crisis, burlar lo legítimamente concebido en la Constitución de la República, utilizar el dicho “tu palabra contra la mía” afuera para con las demás naciones que observan más no ayudan mientras se esconden tras carpetas inmensas puestas en la mesa con temas de carácter diplomático sin reparar en lo humanitario; y así, descubrir que dar la orden de matar no es más que la única opción que les queda en los bolsillos sucios para seguir en eso que tanto les quita la sed más no la cicatriz: el poder.

La sanguinaria lista de los cuerpos policiales y militares que solo pueden ser calificados como asesinos que disparan contra su propia gente, ha empezado a crecer y eso parece alegrarles o llenarles al menos el vacío a los insurrectos que hoy ríen, pero como dice el refrán «el que ríe de último, ríe mejor»

En la Administración Pública no pasa otra cosa que la constante amenaza directa o indirecta por parte de autoridades a sus empleados que solo deben sujetarse a sus mandatos, asistir a las marchas oficialistas contra su voluntad, y así evitar perder su empleo de toda una vida laboral construida. Los que amenazan, en cambio, solo tratan de cumplir órdenes de los poderosos con el mismo fin. No caben dudas que hay sus excepciones, los que aún creen en el régimen cegados completamente ante la verdad. Parece haber una evidente violación de un Artículo (145) que claramente dice: «Los funcionarios públicos y funcionarias públicas están al servicio del Estado y no de parcialidad alguna. Su nombramiento o remoción no podrán estar determinados por la afiliación u orientación política. Quien esté al servicio de los municipios, de los estados, de la República y demás personas jurídicas de derecho público o de derecho privado estatales, no podrá celebrar contrato alguno con ellas, ni por sí ni por interpósita persona, ni en representación de otro u otra, salvo las excepciones que establezca la ley». ¿Acaso esas excepciones que establece la ley son las amenazas?

Entonces, ¿qué comunicar? Los medios de comunicación parecen abstenerse de buenas a primeras, siendo parte del conjunto procesal mediático que hoy vive Venezuela. Hay que decir que no todos, pues en tiempos de crisis se ha expandido la red anti censura que todos los venezolanos hoy hemos aprendido a hilar, pero sí ciertos medios de comunicación que se supone son los principales del país. Parecen tener miedo a hablar, tal vez por las incontables amenazas por parte de los de arriba, o por resguardar su vida, su familia y su empleo para llevar pan a la casa o pagar el seguro del carro. Llenan de eufemismos sus titulares a costa de ahorrarse una baja de sus activos, asumiendo que los que ayer cayeron, los jóvenes de nuestra generación, han fallecido… cuando en su consciencia saben que una bomba lacrimógena es un arma de guerra, y que para ser detonada a quemarropa en el pecho solo se necesitaría de un asesino con uniforme capaz de jalar el gatillo sin piedad mientras mira caer a otro adolescente en el asfalto, y se retira sin nada en la consciencia, porque su sangre es tan fría como la del que da la orden desde arriba.

La ética periodística se esfuma en ciertos periódicos a nivel nacional, y con ella el deber de defender la verdad bajo toda costa, algo que el pasado 3 de mayo (Día Mundial de la Libertad de Prensa) se le aplaude, en cambio, a varios portales web que sí decidieron comunicar sin eufemismos y con la verdad. Portales como Caraota Digital, Venezolanos Por La Información, Prodavinci, El Pitazo, Runrunes, El Nacional, Unión Radio, Noticias Venezuela, Vivo Play, entre otros, a los que se les reconoce y felicita por su excelente compromiso y labor periodística para con el país.

Ahora, están los que buscan e intentan decir la verdad desde afuera en medio del régimen autoritario, que se vieron en la obligación de abandonar el país por incontables amenazas. Tal es el caso de Dolar Today, por ejemplo.

Desde los últimos dieciocho años la palabra Patria parece haberse tornado algo equívoco en cuanto a su verdadero significado. Esta dictadura que parece ser más fuerte pero que, aun por más régimen de esteroides que sea, en los libros de historia se encuentran las respuestas, tendrá caída mañana, por más que otros sigan intentando callar a costa de balas y gases lacrimógenos a un demos, a una generación de jóvenes que no serán recordados como los caídos, sino como los héroes valientes y libertadores de nuestra historia que solo querían un país mejor, y que sus sueños se han callado en este mundo, pero allá, en donde quiera que estén, no callan sino que viven más que nunca.

Por si fuera poco, en todos los escenarios que se han visto estos últimos treinta días de resistencia, a los “poderosos” se les ha ocurrido salirse de la OEA. En la historia de Latinoamérica y de Venezuela (principalmente), seríamos el primer país en decidir por sus propias voluntades salir de dicha organización, no en balde, el primer gobierno venezolano que opta por la medida inconstitucional de salirse sin el previo consentimiento y acuerdo de toda la Asamblea Nacional en votación unánime de todos y cada uno de los diputados.

Salirse de la OEA es estadísticamente imposible, tomando en cuenta que ni siquiera Cuba ha denunciado jamás su salida, pues fue suspendida desde 1962, no salen corriendo por la puerta sino que aseguran no tener ningún interés en seguir siendo un Estado miembro de dicha organización, a diferencia de Venezuela en estos momentos. Además, salir de la Organización de Estados Americanos implicaría en primer lugar pagar la deuda de 8,7 millones de dólares, eso sin tomar en cuenta los 1,8 millones que le corresponden en función de criterios socioeconómicos que aún no ha pagado el Gobierno. Agregando, por supuesto, dos años de espera una vez entregada la Carta a la Secretaría General de la organización.

No conformes con eso, insisten en llevar a cabo un Golpe de Estado fuera del marco legal de una democracia del siglo XXI, y más bien tornarse un colonialismo del siglo XVI. Un Golpe de Estado disfrazado con el mismo discurso barato. Con la decisión paupérrima y apresurada, como parte de sus últimos alientos de agonía, en conjunto con la represión masiva y la censura, de convocar una Asamblea Constituyente.

Pocas son las autoridades internacionales quienes asumen que el problema es la fractura de este bando o el otro, y que la división política solo se reconstruiría a través del diálogo (el cual por cierto hubo ya en el año 2014 y no generó absolutamente ningún resultado favorable), y les creen o les deciden llevar el juego a costa de diplomacia y política gubernamental y/o institucional. Tal es el caso del Papa Francisco, quien pone en las manos de Dios y en las de toda la comunidad católica la decisión aprobatoria del diálogo entre ambos bandos para la consolidación de la paz. Esto ha traído tanta polémica en el pueblo venezolano que dirigentes de la oposición como Henrique Capriles, Freddy Guevara, y el presidente de la Asamblea Nacional Julio Borges se han visto en la decisión de responderle a “Su Santidad”, aclarándole que las vías pacíficas las hay y son las prioridades, pero no se debe dialogar un derecho constitucional de todos los venezolanos..

¿Y qué dice la Constitución de la República? En el Capítulo III De la Asamblea Nacional Constituyente se expresa claramente en el Artículo número 347 lo siguiente:

«El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario. En ejercicio de dicho poder, puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución.»

¿Acaso el pueblo es el Poder Ejecutivo hegemonista? El pueblo de Venezuela no es otro sino todos a los que hoy disparan sin piedad, jóvenes menores de edad e incluso niños de meses asfixiados por los gases que la Guardia Nacional Bolivariana en conjunto con Policía Nacional Bolivariana, se disponen a disparar a quemarropa y de manera horizontal a ese pueblo dueño del poder constituyente originario. No es más que otra de las tantas muestras de las constantes violaciones a los Derechos Humanos en Venezuela, de las cuales no se hace responsable el Defensor del Pueblo.

En el panorama actual se está violando este Artículo, llevando consigo la ilegitimidad de un gobierno. Huelga decir que el rompimiento del hilo constitucional se incrementa, como bien asevera la MUD en sus tantas denuncias hacia el exterior, esto respaldado por artículos de principal interés y que hoy simplemente se deciden echar a un lado. Artículos como el 53, 63, 68, 350, evidencian claramente la violación de los Derechos Humanos y las Garantías Constitucionales a los ciudadanos como lo son el protestar de manera pacífica, así como también el voto universal, directo y secreto que fundamenta la base de unas elecciones democráticas, lo cual es lo que hoy (desde hace tres años) ha tratado de llevar a cabo la mayoría de los venezolanos que ruegan libertad para la construcción de un nuevo y mejor país.

La exigencia es llevar a cabo elecciones generales como medida pacífica de la salida del régimen totalitario. Atendiendo, por supuesto, a otra violación constitucional con respecto a las elecciones de alcaldes y gobernadores que aún no se han llevado a cabo, correspondientes a la fecha actual.

La idea de esta “Asamblea Constituyente” no es otra que reformular la Constitución actual, propuesta desde la reforma de 1998, para instalarse en el poder el narco-régimen que hoy burla cada vez más la justicia. Se pretende ocupar a un inconcebible número de constituyentistas (500), de los cuales 250 o más serán elegidos por el oficialismo, proponiendo así los sectores de los trabajadores públicos, indígenas, comunas, militares, entre otros. Violando entonces el artículo 63 de la Constitución.

Es así como, en apuros por los elevados picos de las proyecciones analíticas en la economía de Venezuela, el gobierno vuelve a elegir el aumento del salario mínimo como medida primordial contra el “constante aumento de los precios del Petróleo que causa la crisis económica”, según los dirigentes del oficialismo. Lo que de inmediato trae como consecuencia el incremento del precio de los productos regulados, el costo del pasaje público, entre otras cosas.

Y la pregunta de todos los venezolanos solo encontrará respuesta al final del diluvio, cuando se haya dejado de derramar sangre inocente, y la justicia ampare a un país herido. ¿Hasta cuándo?

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