Atrapado en un entorno | Feliz Cumpleaños

12: 00 am

TRES

Obra de Jesús Soto.

Hoy, hoy… ¡ya es hoy! Y estoy sentado aquí, enfrente del monitor, de noche y con poca luz. Me digo: ¡Feliz cumpleaños! Porque a esta hora aún no hay nadie despierto que me lo diga. De momento celebrando a solas un año más de vida; volteo y sigo atrapado en este entorno. Cuando consigo una salida y me aproximo lleno de luz en mi pecho, se cierra. Me duele, me duele. Pero avanzando es como lograré salir. El rencor parece volver, y apenas comienza a recorrer mis venas, como Pedro por su casa, todo se vuelve gris. ¿Desde hace cuánto que no leo? ¿Ya se me olvidó escribir un verso en mi cuaderno? Me pregunto.

Admito que mi mano y, por supuesto, el deseo por el verbo hacen de mi mala prosa algo anormal a como ella es por naturaleza. Sin embargo, más allá de vivirme lo que escribo, Vargas Llosa me dice que debo vivir para lo que escribo. Entonces, ¿qué hacer? Pienso: no estoy muy de acuerdo porque si mañana no me provoca vivir para escribir algo, pues no habría sentido alguno de continuar. Cada maestro enseña a su manera, y cada alumno aprende a su manera, no a la del maestro. Eso es lo bello de las letras, que como estrellas se multiplican, brillan por un tiempo, y terminan apagándose en el más profundo sueño de cada iris perplejo ante la faceta de su perfecto trazado impreso con olor a polvo.

Por otra parte, haciendo un paréntesis a la melancolía, me agrada saber que el Maestro Andrés Eloy Blanco escribió uno de sus poemas más importantes un día como hoy, estando preso cruelmente en la Rotunda, Caracas. Si me preguntan es mi poema favorito que rescato de uno de sus mejores poemarios: Giraluna.

Sin duda, leer al Maestro es comprender muchas cosas que predijo en sus poemas, y que añoró para un futuro país que gire como la luna, pero que todos ignoraron. No solo es mi favorito por haberlo escrito en tales circunstancias un día como hoy en 1929, sino que hoy la debilidad que él sentía, la siento yo.

La Muerte y el Caballero” es el reflejo de sus horas más tenebrosas que pudo haber vivido en su vida, algo que él mismo confesó. Aquí rescato lo que para mí es el verso más hermoso de todo el poema:

… Y al oírla piensa en la gloria

de un gran dolor y un gran denuedo

y en cómo el sufrir es el vino

que embriaga a las almas sin miedo…”

Cuando amanezca, prometo parecerme al sol que brilla, que gira hasta sonreír. Prometo no tener miedo, como todas esas almas de mi generación que no tuvieron miedo y por eso fueron asesinados por los esbirros, y que descansan en paz bajo los versos del poeta más profeta de nuestra tierra amada, y que aun viviendo tan lejos de ella, la entendió y la amó como solo se puede amar a una madre. Prometo alegrarme solo porque respiro, y entender lo afortunado que soy por poder hacerlo. Prometo olvidar. Prometo mirar a los ojos, algo que ya casi nadie hace.

Prometo hacer de cuenta que por un día no estoy atrapado en un entorno, y vivir así todos los días a partir de este segundo.

Prometo pedir un deseo, y que de ser para mí el cumplirse, solo esperaré el día para salir a buscarlo, aunque parezca invisible ante mis ojos.

Pero, sobre todo, prometo ser mañana el sueño que hoy pido.

@rarovar

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