Atrapado en un entorno | Biodegradable

Caricatura de Roberto Weil, (Diario TalCual). 

Se me acabaron los secretos, los borradores, las comas, los verbos. Me he querido desnudar antes de que se acabe el país.

Y es que nada es para siempre, dicen. Todo se acabará. Mi cuerpo ya no existirá, y si lo cubro, ¿cuál es su utilidad entonces si no es para mostrarse, pudrirse dentro del barro, infectarse por el metal de un perdigón, mojarse con la lluvia?

Hoy es mi generación la abatida, y lamento que sea ella la que con sangre deba pagar el error imperdonable de las generaciones que nos anteceden, quienes nos dan charlas de motivación estúpidas, ocultan su equivocación mirando atrás, y pretenden dejar el problema en nuestras manos, problema que, por cierto, comenzó cuando apenas nosotros empezábamos a abrir los ojos. No tenemos la culpa de nada. No es nuestro deber arreglar lo que nos pretenden dejar en las manos mientras nos dan la espalda y se van a buscar vida después de viejos, pretendiendo, mejor dicho, asumiendo, que nuestra juventud tiene que ser sacrificada por un bien colectivo, por un país, por un dogma repulsivo de nación y lo que significa ser parte de una cultura de mentira, por cierto, pues nuestra verdadera cultura es una evidente mezcla grotesca de otras tantas… ¿qué tanta identidad puede otorgarte un país?

Nos miramos a los ojos a través de la palabra puta, infiel y mala de mi prosa. Queda un solo parpadeo que se termina justo en la última letra, en ese punto y final tan seco como el aliento de una población en extinción que se desangra con la tierra infértil de un mal que nos azota como a cerdos.

Pediré que nos entierren, y hablen de nosotros mientras nos asfixiamos.

Habrá una armonía más perfecta que se escuche en las madrugadas, juntas gritarán el adiós que dan las almas de una generación apuñalada con nuestros propios dedos. Nadie responderá a ellas, y nosotros seremos los únicos oyentes dentro de todo ese silencio.

La última gota de rocío se ha derramado. No hay tanto silencio para el hambre que nos muerde poco a poco la piel hasta desnudarnos.

A veces el refugio es el silencio, insisto:

“… Y cuando todo se acabe

por siempre en el universo,

será un silencio de amor,

el silencio”.

Solo que entre sus tipos, no distinguiremos nunca el explícito.

Biodegradable.

@rarovar

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