Se vende paranoia (Cuento original)

Me encontraba hipnotizado viendo otro programa repetido frente al cajón, inerte sin ninguna idea o plan para aquel día, alguna que otra diligencia, el estado consecuente de tener vacaciones tras la monotonía de la rutina ocasiona la idea de hibernar al menos por 3 días. Mientras repetían los comerciales acerca de un producto que según podría cambiar la vida de alguien que se endeudara con la tarjeta por intentar pagar, sonó el timbre, era un vendedor ofreciendo una supuesta oferta, rechacé la misma sin necesidad de abrir la puerta. Me parecía extraño que ofrecieran ofertas todavía y más que todo pasando por cada uno de los apartamentos ¿Alguien caería? ¿Estarían tan desesperados por oír la expresión”Esto es una oferta, su vida cambiara”? ¿O no estarán conscientes de lo peligrosa que es la ciudad que podría ser una trampa y caer ante un robo o algún hecho desencadenante?

Seguí en un estado zombie intentando omitir aquel evento  y recordé que debía ir a pagar uno de los servicios de la casa, una de las tareas que terminarán en colas, en una espera sin nada que aportar y oyendo la historia o el cuento de un tercero que podría intentar obviar que estaba en una cola. Me alisté, apagué el cajón sin saber como terminaba la película que ya habían repetido por 3era vez en el día en TNT, donde la vida no se parece a las películas, sino deberíamos exigir haber podido llegar a tiempo a alguna cita tras cancelarle al taxista por no simular manejar como en Rápido y Furioso.

Salí del apartamento, esperando no conseguir a los vendedores, más que todo por seguridad pero a la vez por paranoia, las situaciones de sigilo se hubieran quedado cortas intentando escuchar que o se aproximaban y estuvieran en otro piso, cerré rápido la puerta del apartamento, llamé rápidamente el ascensor y traté de estar alerta. Bajé rápidamente y al llegar a la planta del edificio, allí estaban bajando los vendedores con una expresión de querer estafar o robar a cualquiera que se cruzara, como si hubieran conocido me pidieron que les marcara uno de los pisos altos del edificio, accedí mientras veía como una vecina ingresaba al edificio con una gran bolsa, normal.

En el camino, veía a la gente caminar de un sitio a otro, acelerados por llegar más rápido a las escaleras eléctricas para llegar a sus destinos para postrarse ante un cajón o para perder el tiempo de una manera ocasional, llegué a casa y un par de policías me estaban buscando, con nerviosismo mis teorías podrían haber sido reales, los vendedores habían asaltado un par de apartamentos en la parte alta del edificio y yo les había marcado el piso, era parte de aquel robo, un cómplice según las autoridades, intentaba convencer que no había hecho nada pero quizás si tenía la culpa. Pasé la noche en la comisaria ante interrogatorios que no llevaron a nada y que ponían en duda que no había participado en el robo y que si tenía algo que ver. Regresé a casa y vi los apartamentos vacíos, las familias molestas y desesperanzadas ante la ambición desmedida de un grupo pseudo-organizado por arrebatar el trabajo de terceros, con sólo marcar había participado en ello ¿Y si yo era el responsable?

Cuando, me empezó a doler la cabeza se oía a unas personas peleando en el vagón por tener la razón acerca de la crisis del país, sobre qué lo había ocasionado que no había crisis, me había quedado enfrascado en lo qué podría haber sucedido, regresé al edificio y contrario a todas las teorías que me había planteado, todo estaba normal, salvo que no había luz en mi apartamento, había olvidado ir a apagar el servicio y hacer la cola, producto de la paranoia de algo que nunca había ocurrido.

@chdnk